La caída del precio del barril de petróleo Brent por debajo de 50 dólares por primera vez desde mayo de 2009 ha desencajado el complicado tetris
de la economía mundial y ha abierto una incógnita sobre hasta dónde
puede llegar la crisis que vive el oro negro. Cuando el año no ha hecho
más que empezar, el barril acumula ya una bajada de precios del 13%.
Hoy el barril ya vale la mitad que hace seis meses… y sigue bajando.
El exceso de producción se ha unido al descenso del consumo energético
derivado de la crisis económica mundial, la entrada en el mercado de la
nueva producción de crudo estadounidense extraído con las nuevas
técnicas de fracking, las consecuencias de la crisis en Ucrania, la
sobreproducción de países como Irak…. La OPEP teme que el exceso de oferta en el mercado pueda durar años,
mientras algunos analistas ya están vaticinando que los precios puedan
bajar hasta el entorno de los 36 euros/barril, como sucedió en algún
momento puntual allá por 2008.¿A quién beneficia esta situación? De primeras, a países importadores como lo son la mayoría de los europeos, incluida España. El consumo español de petróleo ronda los 1,2 millones de barriles diarios de media, pero nuestra producción es insignificante. Comprar esos barriles a 50 dólares en vez de hacerlo a 110 significaría gastar 72 millones de dólares menos cada día en una materia prima energética que se encuentra entre los principales gastos de industrias y familias.
Pero que no esperen los consumidores una bajada de similar calibre en el coste de la gasolina,
ya que la mitad de su precio son impuestos y la mayoría de ellos,
fijos. Ya lo vaticinaba hace unos días el presidente de Repsol, al
afirmar que veía difícil que la gasolina bajara del euro por litro.
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